Destinatario (Mala historia #19)

Existen los pobres que apasionados por la cultura o la belleza, los millonarios que se las dan de cultos, y los coleccionistas de arte completos. Hay artistas, compradores, vendedores e imitadores.
También está Rey, claro, pero ¿qué diablos es Rey?

Rey nunca vendió un cuadro, ninguna galería exhibió nada suyo. Pero las dos pinturas que en la vida ha hecho son hermosas. Sabe mucho sobre arte, pero sólo cuando se trata de entender un mensaje o psicoanalizar al autor en "esa etapa de su vida"; de técnica no entiende una palabra, por eso no culpa a los que no le creen que esos dos tesoros en la pared son obra suya.

Ha comprado un centenar de cuadros, elegidos con rigurosos y complejos criterios. Por supuesto que no tiene donde guardar un centenar de pinturas (ni podría comprar tantas; aún cuando no son las más costosas, tampoco son baratijas), solo tiene esa pared en el fondo de su sala. Y sí, el del centro es un original... Los otros dos también, son los suyos, lo vimos pintarlos, le tomó años. Esos no los vendió, pero sí cada pieza que ha comprado...

—¿Vas a conservar ésta? —le pregunto, señalando con la mirada el retrato en el centro de su muro.

—No para siempre, espero.

No me sorprende.

—Pero es hermosa —comento, aunque todas han sido hermosas a su manera.

—Lo es —admite rápidamente, con una sonrisa y tono de sorpresa—. Por eso debo encontrarlo.

—¿Encontrar qué? —nunca habíamos hablado sobre esto, ni siquiera estoy segura de cuál es el tema del que hablamos.

—¿No lo sabes?

Niego con la cabeza, desconcertada. ¿Es que debería saberlo?

—A su destinatario. Cada pintura, cada canción, cada edificio del mundo, todo es un mensaje. Y uno de estos días encontraré a una persona que pueda entender éste.

¿Por eso vendió unos a tan buen precio y otros prácticamente loa regaló?, ¿porque se los ofrecía a quienes los valoraban más? Ya veo.

Al parecer mi hermano mayor es un buscador de destinatarios, no de cuadros.






Décimo octava de las 52 malas historias que surgen de los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea



Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury


Experimentos de una aprendiz de escritora. Nº 37

¿Modelo a seguir?

Ejercicio # 37 de la Guía para la aprendiz de escritora, por Grisel R. Núñez.

He dejado muchos ejercicios sin publicar, y por ahí hay alguno que no hice (lo haré, lo haré, o al menos ya pensé al respecto...). Pero sigamos desde el que escribí está semana. Lo difícil fue elegir a alguien para que sea lo que no debería, o no sea lo que debería (en resumen, así es como interpreté el ejercicio), porque no quería una opción obvia. En el fondo, esta también lo es, y por desgracia es de esas historias que se escriben solitas.



A veces resulta un poco abrumador que la gente me agradezca efusivamente en lugar de pronunciar un saludo apresurado. No los reconozco a todos, pero la historia es siempre la misma: tenían hambre y frío, sus semejantes los miraban con desprecio o pesar, les dejaban reproches o monedas de esas que ya casi no valen; pero la fundación que manejo con solo cinco empleados, les dio mas que monedas, les dio un nuevo comienzo.

Me alegra mucho encontrar otra víctima de sus decisiones o de las circunstancias, tomarle algunas fotos, organizar la campaña... Todo el trámite para poder levantar a este ser humano en desgracia. Y siento profunda tristeza cuando veo que uno de ellos desperdició también esta oportunidad.

Donde mis emociones no están claras, es con todo ese agradecimiento. Y sonrío, aseguro que sólo pretendo ayudar o les recuerdo que algún día ellos encontraran a alguien que necesite su ayuda. Doy discursos en la televisión, respondo lo que mejor sonará en las entrevistas.

Pero me siento extraño.

Una voz en lo mas profundo me dice que confiese.

Pero, ¿qué sería entonces de la fundación y de esos cinco empleados? ¿Que sería de la gente a la que aún no hemos ayudado? ¿Que sería de mí y de mi familia?

En realidad, no le hago daño a nadie. Es cierto que saco mi parte, pero ayudarme a mi mismo no es un delito, o no debería serlo.

No es que les robe a las personas sin hogar. Para nada, no. Si les doy una mano, más bien, al tomar sus problemas y convertirlos en una fuente de ingresos. Y sí, claro, me alimento y cobijo a mí mismo, quizá mi casa sea un poco... bastante mas grande y elegante que las que hemos obsequiado en la fundación, y mi auto es lo bastante lujoso para dar de qué hablar a mis detractores.
¿Pero que han hecho ellos? ¡Nada!

Yo le ayudo a los pobres, les doy oportunidades para ponerse en pie, y cuando organicé todo esto, cuando determiné el uso que se daría a cada tipo de donaciones, yo no era ni más ni menos que uno de esos pobres; siempre supe que debía cambiar un poco la estructura cuando tuviera lo que necesitaba, y lo haré, lo haré.

Es sólo que todavía necesito más.

Última y primera (Mala historia #18)

No hay nada de inocente en el timbrar de un teléfono público.
No cuando él teléfono en cuestión está casi completamente solo; no con todas esas historias de terror.

Pero Helena se acerca de todas formas, porque el sonido no cesa y quizá alguien del otro lado necesita que le expliquen que es el número equivocado o que se fue la persona a la que busca.

Levanta el auricular, abre la boca para explicar, y se queda de piedra cuando una voz esperanzada al otro lado de la linea busca verificar:

—¿Helena Ramos?

—Este es un teléfono público... —Intenta evadir la pregunta, quien sea esa persona ella no lo conoce.

—Lo sé. Pero... ¿Eres Helena, en enero del 2001? O, quizá... ¿Preguntas a la gente? Revisé los cálculos un millón de veces, debe estar ahí ahora...

No supo más. Que la vigilara un extraño daba miedo, y ella no jugaría ese juego, así que colgó y siguió con su camino... directo al cruce donde un camioncito repartidor de golosinas no vio ni la luz roja ni a la mujer que aprovechaba su turno de pasar.

Fue la última llamada para ella.
Era la primera para el operador de Cambiando Pasados S.A., que nunca olvidaría aquel fracaso inicial.




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-Ray Bradbury


Mala historia Nº17 - Rencor

Algo no estaba bien con la ventana del navegador. Si la minimizaba, todo iba bien, pero mientras estaba activa, había una franja de colores chispeantes en un punto o en otro. No era la primera vez y no se le ocurría como podía ser posible que el único problema fuera el navegador.

Ya no sabía a quien debía preguntarle. "El muchacho ese, el técnico", recomendarían sus compañeros y su jefe. Y ahora que tenía que admitir que esa era la única opción.... Decidió resignarse al arcoiris aleatorio que se interponía entre él y su información.

No es que odiara al muchacho, ni le intimidaba la excesiva amabilidad con que siempre lo trataba. Sólo.... No le gustaba la situación, siempre sentía que estaba atado de manos.

Era insoportable no poder insultarlo con una mirada despectiva sin sentirse culpable.

Ni hablar de literalmente insultarlo con el apellido equivocado.

 El maldito tipo era todo miradas tristes y falsos "No, no te preocupes"; ¡Ni siquiera se disgustaba con él! Y, ¿cono había pasado eso? ¿Desde cuando era el malo? ¡Si había sido el otro el que había dejado caer su taza de la suerte directo a un fatal desenlace!



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Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury


(Reseña) La vida de Ux

Lectores, lectoras. Tengan un día lindo, y ya que están aquí, den un vistazo a mi reseña súper atrasada del #ClubdelecturaWattpadia organizado por Rocío.



    La vida de Ux
   NSanchez0000



Link: en Wattpad




Como ya confesé antes, hace ya un tiempo que leí La vida de Ux, y algunas impresiones las pude subir a Wattpad, mientras otras se han perdido para siempre. Lo que sí recuerdo es haber agradecido un par de veces que se trate de una historia completa, porque a @NSanchez le encanta dejar a sus pobres lectores en suspenso.

Ux me sacó de mis casillas más de una vez, porque padece del mal de la protagonista: sabe que es el centro del mundo y está convencida de ser totalmente distinta a... ¿a las otras muchachas de su edad? Por suerte la escritora sabe más que ella: Uxue es una jovencita, con los problemas, oportunidades y locuras que eso implica. Su lista de lectura madura sin duda le ha dado mucho en que pensar y ha abierto su mente, pero no evita que cometa errores comunes, que haga una tormenta en un vaso de agua y que el vecino la confunda y el futuro la preocupe.

¡Oh, pero es que confundir es poco!, ese vecino que le espera cuando se muda es un acertijo con patas. Descifrarlo no es el único desafío que la chica debe resolver, pues aunque la historia es esencialmente romántica, también gira sobre otros aspectos de la vida en el campo, el cambio de entorno, la interacción humana y, en general, crecer.

Me quejé mucho de la historia en los comentarios que dejé allá (aunque también hubo elogios), y estuve todo el tiempo cual viejita cascarrabias regañando a los personajes y preguntando si así de desmadrado esta el mundo, pero en general disfruté la lectura.

Si algo me gustó de la historia, es que no van por ahí sin hacer caso a los problemas y dibujándose una fantasía, cuando hay problemas les dan la cara en la medida de su posibilidades, a pesar de que están jovencitos y "hormonales". 

Bien podrían darle un vistazo, no cuesta nada y podrían sorprenderse un par de veces.

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