Lenguaje (mala historia Nº24)

De no tener idea, a verme en problemas para elegir el final. Esta historia es de las que escribí mientras la inventaba... ¿o al revés? Ni mapa, ni brújula, ni nada.

Lenguaje

Lo segundo que mis ojos somnolientos consiguen enfocar es una carpa, no muy lejos de el sitio oscuro en que desperté hace un segundo.
Una vez más intento pedir ayuda, pero mi clamor se pierde entre la interminable mezcla de música, voces, risas... ¡Todas esas personas desprevenidas! Incluso traen niños y cometen la imprudencia de soltar sus pequeñas manos y dejarlos correr en este peñligroao sitio.
Creen que el circo es divertido, y sí estas en el sitio correcto, supongo que lo es. Pero no por ello es seguro.
—¡Vete! ¡No estás a salvo! —intento advertirle al niño que se me queda mirando.
Por un segundo, na preocupación en su rostro me dice que lme entiende, que está bien que llore y que llame a su mamá, porque eso significa que se irá antes de que le ocurra algo terrible. Pero no. Lo asustó mi voz, que no puede comprender.
—¡Huyan! —insisto, desesperado—. ¡Antes de que los encierren, loa azoten y les prendan fuego!
Pero no tiene caso. No entienden mi lenguaje.
Un día, cuando haya olvidado lo que fui, tampoco voy a poder entenderlos.



Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury

Vigésimo cuarta de las 52 malas historias que surgen de los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea



Receta para una discusión

Es sencillo, en verdad,
iniciar una guerra.

Desecha la opinión de tu interlocutor,
ignora su dolor,
y te estarás buscando una pelea.

Demanda sin saber si el otro puede
o niega sin pensar más que en ti mismo;
¿lo tienes?
Pues, perfecto, también tienes un pleito.

Ve la paja en el ojo de tu hermano
y niega la existencia de una viga en el tuyo
para que las discusiones no terminen.

Como dije, es sencillo,
empezar un conflicto.

Por la luz, por la noche;
en nombre de la paz.
Basta con decir "yo"
una vez y otra más,
y pensar en ganar

en lugar de entender.

La mejor defensa (Mala historia Nº22)

Fábulas... uhm. No precisamente mi fuerte. Pero vamos a ello.

La mejor defensa

Érase una vez, un ratoncito que vivía feliz en el campo, rodeado de casas habitadas por personas ocupadas pero con más comida de la que podían consumir. Eran personas que odiaban a las alimañas y no se medían a la hora de comprar trampas, pero el pequeño roedor no se preocupaba, porque no había trampas en el basurero exterior, donde él tomaba sus banquetes en silencio.

Un día desafortunado, llegó un nuevo vecino a la región, un gato rayado de andar elegante, voz dulce y muy corta edad. El minino había hecho un viaje bastante largo y tenía hambre, así que persiguió al ratoncillo desde que llegó.

Después de huir y ocultarse por dos días, el perseguido decidió que debía deshacerse de aquella amenaza, así que lo tentó a perseguirlo y lo guió hasta las casas, con sus jardines llenos de trampas y, en ese día de la semana, de personas.

No ocurrió ninguna de las tragedias que él había decidido cargar en su conciencia, pero el gato perdió interés en su víctima después de un rato de que los niños acariciaran sus orejas y le ofrecieran golosinas.

El nuevo vecino jamás se marchó, pero sus amigos humanos le daban tanta comida, que el ratoncito no tuvo que volver a preocuparse por la posibilidad de convertirse en la cena.


Moraleja: A menudo olvidamos que nuestros supuestos enemigos pueden cambiar su actitud una vez que tienen la panza llena y un poco de cariño.




Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury

Vigésimo segunda de las 52 malas historias que surgen de los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea



(Comentario) El laberinto de la rosa, de Titania Hardie

Hola. Lectores. Que. Se. Interesan. Por. Las. Experiencias. De. Lectura. De. Los. Demás.
Realmente, siento que esta reseña me quedará así, palabra por palabra, sin demasiado entusiasmo.
Estoy escribiéndola solo porque, si no, no había reseña en Agosto. Y porque ya leí el libro, así que... corresponde.
No, no digo que el libro sea malo, pero no era para mí.
Y algo me dice que a mi prima (la dueña del libro) no le encantó tampoco (no me lo recomendó, sólo dijo "bueno" cuando lo encontré y se lo pedí prestado), pero está bastante trabajado, por ahí debe haber alguien que logre apreciarlo.

    El laberinto de la rosa
        Titania Hardie 

Un enigma por descifrar, un legado por desenterrar, un corazón por curar.

Una madre lega en su testamento un misterioso escrito y una sencilla llave de plata al menor de los hermanos. La tradición familiar establece que dichos objetos pasen de madres a hijas, pero ella, al tener únicamente hijos varones, se devana los sesos durante las últimas semanas de su vida para decidir qué hacer con aquellas curiosas menudencias sin valor aparente que habían permanecido en el seno de la familia durante generaciones. 

Tal vez debería recibirlas Alex, pero siempre ha estado muy unida a Will, y aunque en verdad ama por igual a ambos, ella se aferra al presentimiento de que éste último es el destinatario más idóneo. El documento parece tener mucho que decir.

Debo decir que no es nada de lo que me esperaba, quizá porque eso de "tradición familiar" me puso ciertas ideas más latinoamericanas en la cabeza.

No me esperaba que el misterio fuera ni tan antiguo, ni tan global, ni tan... ¿religioso, por decirlo de algún modo? Supongo que no es el tipo de misterio que me gusta, ni me convenció del todo la forma en que fue revelándose. me gusta que me confundan pero no con el contexto.

El juego entre el escepticismo y los eventos inexplicables sí consiguió mantenerme interesada, pero me parece un poco forzado. ¡Y los diálogos!, ¡todo es un discurso!. Me gustaría quejarme, pero por lo visto los personajes son el tipo de gente que habla siempre como si estuviera dando una lección. Todos ellos. Si lo sabré yo, que a algunos nos gusta oír nuestra poco melodiosa voz. Sí, digamos que es natural que se encontraran.

No logré desarrollar interés por ninguno salvo... Will. Quizá me habría hartado de él si hubiera tenido el foco por demasiado tiempo.

Es curioso como el protagonismo salta de un personaje a otro, también; así como la participación constante de personajes que no están presentes, en particular la madre de Will y Alex, que no será ni quien inicia ni quien termina, pero me pareció que hacía un poco de ambas.

Puntos extra por la conexión entre pasado y presente, por los misterios sutiles y los acertijos; pero no me atrapó, aunque estuvo cerca en alguna ocasión. Pude haber prescindido de esa lectura.

En el principio... (entrelazando ejercicios literarios)

Hola hola, coleccionistas de historias. 
He aquí el resultado de mezclar disparadores creativos. Un poco gracias a la guía para la aprendiz de escritora, un poco con la ensaladita de palabras que tocaba para la mala historia de esta semana.

En el principio...

En el principio creo Dios los cielos y la tierra. No tenemos idea de para qué o por qué, pero lo hizo. Y no vio motivos para detenerse ahí.

Parte del resultado fue el mundo que habitamos.  Comenzó como un mundo muy chico, plano y rodeado de agua, pero no dejó de crecer. Parecería que sí, en un par de ocasiones, pero esa era sólo un estrategia divina para que la gente no se deleitara en la certeza de que su creador haría todo por ellos.

Desde los grandes reptiles que prefirieron evolucionar en aves pequeñas, hasta los pececillos que se arrastraron hasta la superficie de la tierra, cada criatura se permitió disfrutar de la vida, conscientes de que su creador les daría vida mientras viniera al caso. Algunos, sin embargo, se hacían su propia casa o viajaban muy lejos.

Una especie fue más allá que otras: los seres humanos, en su incalculable vanidad, creyeron que debían construir, cuidar de si mismos y comprenderlo todo. Desde observar la naturaleza y encender una llama, hasta abrocharse el cinturón en un cohete espacial; estos pequeños fragmentos de la obra en proceso de Dios fantasearon con ser  el centro de la creación, los hijos favoritos y, en muchos casos, sus propios creadores.

Así fue como crecieron, aprendieron y construyeron. Domesticaron a otros animales para que les advirtieran de amenazas con su ladrido, llevaran cargas pesadas o eliminaran a las criaturas que no podían domar. Destruyen bosques, movieron ríos, acortaron distancias y aprovecharon el espacio en todas las direcciones.

Se convencieron de que el universo ya estaba terminado, o de que no había sido creado, y el gran diseñador les permitió vivir a su manera, aportando lo que podían a la constante construcción del todo que no acaba de empezar.




Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury

Décimo primera de las 52 malas historias que surgen de los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea


¿Modelo a seguir?

Ejercicio # 40 de la Guía para la aprendiz de escritora, por Grisel R. Núñez.

El tema: el origen del universo. La frase inicial: Génesis 1:1. La recomendación: olvidar lo que sé de religión o en lo que creo sobre la creación.
El resultado... aún en dudas.



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