La ventana se muere.

Como tengo que estudiar, mi creatividad decidió ausentarse. Así que desenterré este experimento que hice hace años.

Los cuadernos leen lo escrito en la pizarra;
Nadie cuida las mochilas, y ellas temen
Que el salón se canse de esperar.
Como rara vez el piso goza de limpieza,
Y no hay papeles jugando a la rayuela
En la cerámica que sostiene a las sillas.
Las sillas… ellas cuentan que su dueño copió
Para aprobar el examen pasado,
Son chismosas como lo son los diarios,
Y también cuentan el nombre de su dueño y a quién ama.
El primer cristal de la ventana ve hacia fuera,
El que está mas arriba ve hacia adentro.
El cuarto cristal hace preguntas,
Es el tercero quien escucha las respuestas,
Y le cuenta al de al lado: el más chismoso.
Pero otro les exige que se callen,
El séptimo cristal no hace ni dice,
Y el octavo le critica como a todo,
Porque este cristal es inconforme y pesimista.
Los otros cristales son espejos,
Uno refleja el llanto que hay adentro,
Y otro refleja la risa que hay afuera.
El llanto de afuera se escapa en el viento,
El canto de adentro se queda encerrado.
En este momento las paredes ríen
Las mochilas tiemblan, los cuadernos leen,
El piso se ríe porque llora el techo,
Y callan las luces apagadas, y gritan las sillas.
Las puertas abiertas discuten con la ventana
Y la cámara del pasillo ve de reojo el salón.
El timbre grita, quien sabe porque,
Los alumnos entran cerrando las puertas
Y rompen cinco vidrios, hiriendo de muerte a la ventana
La cámara no sabe… pues, ¡ni modo!
Nadie los culpará por el delito,
Y pasaran los años, y la ventana aún agonizará.

¡Compártelo!

0 comentarios:

Publicar un comentario

Buscar

 

Seguidores

Diario Poético Copyright © 2011 | Tema diseñado por: compartidisimo | Con la tecnología de: Blogger