La vida no es justa... por que la gente no es justa.


Vuelvo a lo mismo. Se trata de la gente. No del dinero, no de las cosas... ni siquiera del medio ambiente de mi pobrecito planeta no tan verde. Es la gente.

La gente a la que no le importa por lo que están pasando los demás. La gente a la que sólo le preocupa estar mejor aunque sea a costa de los otros. Los que dejan a medias su parte en el mundo. Los que no son capaces de escuchar. Los que no aceptan sus errores y se los achacan a otros. Los que disparan primero y preguntan después. Los que te dejan a tu suerte cuando los necesitas. Los que se desquitan con los otros. Los que piden más de lo que uno puede dar. Los que dejan perder su talento, y los que destruyen el talento de otros... Mejor no sigo. Se entiende el punto y la lista es infinita.

Es obvio que los "grandes empresarios" y los políticos son así. Los demás somos su maldita escalera. No los odio a ellos, pero si lo que hacen.

Pero podemos vivir con eso. Sus hijos destinados a seguirlos o a soportar su ira, sus empleados, sus enemigos, ustedes y yo. Podemos vivir con un grupo de personas que nos miente, nos utiliza y destruye los bosques, nuestros planes, y nuestra voluntad. Podemos soportar que crean que pueden pagarnos con dinero o con cancioncitas ridículas en la televisión (sobre todo cuando se acercan las elecciones), o con promesas.

Lo que de verdad no sé si podamos manejar, es que no son sólo ellos.

Son nuestros vecinos hipócritas. Los supuestos amigos que nos venden por nada. Esos maestros que disfrutan de sentirse superiores. Los compañeros que no hacen su parte, o nos envidian o disfrutan nuestra envidia.

Y sí, eso, vaya y pase. Pero hay más:

Nuestros amigos verdaderos. Sí, no lo harán a propósito cuando nos friegan, pero igual lo hacen, y ni hablar de su relación con otras personas. Hay que admitirlo, nuestros amigos son los enemigos de otros.

Nuestra familia, por los mismos motivos, y porque si la familia nos friega, es peor que cuando lo hace cualquier otro.

Y los fuertes pueden con eso. Yo no, pero los fuertes sí.

Pero hay más. Somos nosotros mismos. Cuando juzgamos, condenamos y castigamos. Cuando somos egoístas. Cuando queremos imponer "nuestra verdad". Cuando impregnamos lo más noble con nuestros rasgos no tan nobles. Cuando evadimos nuestra responsabilidad.

La vida no es justa. Y eso no puede arreglarse, porque nadie quiere aceptar que es su culpa. Como siempre.

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