Una decisión sin tomar: la barrera de todos los videntes.

En el mundo real, somos dueños de nuestro destino. No creo que el futuro pueda predecirse. Pero no viene al caso si es posible o no. Lo importante es que no depende de una encantadora o aburrida narración. Depende de nuestras decisiones. De la suma de mis decisiones y las de los demás.

Podemos tomar el camino que mejor nos parezca, negarnos a todas las posibilidades nuevas, o andar por ahí experimentando todo. Podemos buscar el punto medio, actuar por instinto o dejar nuestras decisiones en manos de alguien más. Y al final, las decisiones insignificantes pueden dar resultados imperceptibles o cambiar nuestras vidas. ¿Como podríamos predecirlo?

Debemos ser cuidadosos y responsables, porque no podemos ver el futuro, pero sí lo causamos. Y no nos queda más remedio que basarnos en experiencias previas, nuestras o de los otros; y esperar lo mejor. Porque esto no es como los libros; no hay narrador que arregle todo, o finales pre-escritos.

Y para colmo, está el libre albedrío. Podemos consultar, podemos recibir ayuda, pero a la hora de las decisiones, estamos por nuestra cuenta. ¡Suerte con eso!

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