la misma de siempre

Solía haber una niña que tenía problemas tratando con la gente de su edad. No le gustaban los examenes, pero tampoco le preocupaban. Esta niña asistía a clases sin preguntarse el por qué, estudiaba sólo lo estrictamente necesario y leía poco. Su mejor amigo era el televisor... bueno, después de su familia claro. Yo pensaba que esa niña era especial: muy inteligente, con problemas sociales, y con demasiada imaginación. La quería.

Solía haber una muchacha que evadía los estudios que incluían "leer y repetir", pero que podía pasar días enteros resolviendo ejercicios de matemáticas frente a la tele. Sí, tal vez los resolvía más despacio que si hubiera estado en un espacio silencioso, pero el significado que le daba a las calificaciones era que no necesitaba apagar el televisor para estudiar. Ahora eran los libros. La televisión, sí, pero también los libros. Cuando hizo amigas, era por la televisión, o por las  clases; fuera de eso, nunca había sido peor en eso de socializar, porque ahora ya no era tan fácil socializar con gente mayor que ella y seguía siendo díficil tratar con la gente de su edad. Yo creía que era muchacha era extraña, y así la quería.

Pero ésta, sea quien sea, la de los juegos para pc y los libros, la que se dio cuenta por fin que se trata de historias solamente, la que debería buscar empleo, la que no aporta en nada, la que está cansada y no sabe de qué, la imposible de entender (que antes también lo era), ésta que debería ser adulta y no lo es, la que con todo el mundo habla pero de todas formas se siente sola, la que ha ganado estilo al escribir pero perdió imaginación, la que no acaba de encajar en su carrera... ella no me gusta.

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