Proyecto de Enero: Cambio de Visión


Proyecto de Enero en Adictos a la escritura
Se trata de hacer una misma escena pero desde dos puntos de vista distintos. 
 
Un Sábado como cualquier otro.

Buenos días, ¿depósito o retiro? ―digo, poniendo buena cara en contra de mis deseos. A esta hora del día, me duele la espalda, los pies, y los oídos.

El cliente quiere retirar una suma que supera a mi salario por 15 centavos. Eso me recuerda que no me han pagado, así que soy incapaz de mantener la ridícula sonrisa que se espera de mí.

Y de ahí pago estos dos recibos. ―agrega el cliente.

No son de mi incumbencia los gastos en electricidad y teléfono de los clientes del banco, pero los veo todo el tiempo. Éste gasta en energía eléctrica lo mismo que la mayoría, y solamente el costo por derecho a línea en el teléfono. Me cortaron el teléfono la semana pasada. Mejor así, mi hija ha estado furiosa, pero la verdad es que pasa demasiado tiempo hablando por teléfono desde que sale con ese muchacho, y no es por nada, pero ¿es que él no puede ser quien pague la llamada?

Para variar, no funciona el sistema de pagos de energía eléctrica. No sé si está caída la red, o si ellos están en reparaciones... También es probable que sea el banco, a veces se olvidan de avisar. No entiendo esos detalles técnicos, ese no es mi trabajo. Le informo al cliente que no hay conexión para este pago, mientras ingreso los datos para el pago del teléfono.

¡Eso me dijeron ayer! grita el cliente, siempre gritanUstedes nunca tienen conexión. Son unos inútiles, estaba mejor cuando no tenían los servicios de pagos en el banco, no que ahora hay que aguantarlos hasta para eso.

Si prefiere puede hacer los pagos directamente en la compañía de energía eléctrica. sé perfectamente que estoy siendo grosera y que no debería, pero ¿que culpa tengo yo de que el desastroso sistema esté caído desde ayer?

¡Maldición! Le di enter y me faltaba un dígito. Por suerte el mes pasado arreglaron eso y ahora solo tengo que darle aceptar a todas esas ventanitas y me deja ingresar de nuevo el número.

Mientras el cliente me grita algo sobre el respeto a los demás termino el trámite y cuento su dinero. Me enseñaron a poner cara de paciencia y asentir, pero ¡que demonios!, este día ha sido una pesadilla y este hombre lo que ocupa es entender que la gente no va a lamerle el trasero cada vez que grite. Ni paciencia ni asentimientos para él. No en un Sábado, que es cuando todo el mundo quiere hacer de todo y en sólo seis horas escucho más gritos que en los días completos el resto de la semana.

La gente comienza a murmurar. Sé muy bien lo que dicen, yo también voy al banco mi cuenta no está en éste, por supuesto y a veces también murmuro. “¡Qué gente más lenta!” “Siempre vengo cuando están los más lerdos” y cosas por el estilo.

Una vez que he contado el dinero, se lo entrego junto con los documentos y lo veo contar. La muchacha que sigue en la fila pone los ojos en blanco y mira su reloj de pulso con impaciencia. El hombre es cuidadoso con su dinero, o espera que yo me haya equivocado... lo más probable es que quiera que yo piense eso último. Pero yo me pongo feliz cuando un cliente obedece al cartel que reza “Cuente su dinero antes de retirarse de la ventanilla”, porque mientras él cuenta, yo descanso de tratar con personas.

Finalmente se va, con la misma cara de enojo con la que llegó, y yo tengo que enfrentar al siguiente.



Al fin. Creí que nunca llegaría a la ventanilla. Como trabajo todo la semana, tengo que venir en sábado. Creo que los sábados emplean a la gente más lerda. La mujer dice algo a lo que no presto atención. Saco mi libreta de ahorros y se la entrego diciéndole que quiero un retiro. Al decir la cantidad en voz alta, todavía estoy preguntándome si eso me ajustará. Hoy en día todo cuesta demasiado.

Casi me olvidé de las cuentas. Busco los recibos y se los entrego, diciéndole que voy a pagarlos del retiro. Así, menos para que me ajuste. En fin.

Se pone a hacer lo que sea que hacen ellos a paso de tortuga, y finalmente me habla. No son buenas noticias, nunca lo son.

No tenemos red con la compañía de energía eléctrica.

¿Cuando no? Son unos enormes ineptos. ¿Por que nadie más trabaja tan duro como yo? Me acuerdo cuando se pagaba directamente en la compañía. Eso era otro lío, pero uno no se imaginaba que al ser posible pagar desde el banco iba a ser casi lo mismo.

Le explico a la mujer que ayer me dijeron lo mismo. Pero, como siempre, me tocó una cajera pedante y me dice que me vaya a pagar a la compañía si tanto me molesta. Por supuesto, le reclamo su pésima atención, es una irrespetuosa.

Mire, muchacha, a ustedes es a los que les sirve que uno haga los tramites por aquí. Pero claro, se portan como que es a uno que le hacen el favor solo porque los sábados no abren las oficinas de esos pagos, pero no crea que yo no me acuerdo que a usted le pagan sólo para atenderme, y no se le olvide que le pagan de mi dinero. Ustedes tienen que tratar con amabilidad a los clientes, si de ahí comen, ¿a que sí? Si no le gusta su trabajo, no lo haga, pero no se venga a desquitar con los clientes. Mire, por eso uno mejor se cambia de banco porque ustedes tienen una pésima atención.

Pero, no importa lo que le diga, ellos siempre son así. ¡Ah, pero pónganle un muchachito de ojos verdes enfrente! ¡Ahí si se derriten en atenciones estás mujeres! A uno porque es indio es que lo tratan mal. Como si ella no fuera india también.

¡Hasta que terminó! Me da el dinero, la libreta y los comprobantes. Ahí viene el recibo sin pagar también. Cuento el dinero enfrente de ella. Está gente siempre lo está queriendo estafar a uno, por eso hay que demostrarles que uno está pendiente. ¿Faltan diez...? No, no está completo.

Salgo de ahí de inmediato, aliviado de no verle más esa carota. ¡Lo atrasan a uno y encima ellas ponen la carota! ¡Faltaba más!
 
Dejémoslo Ahí.

Nota: Las imagenes las encontré en la red, aquí y aquí.

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6 comentarios:

Maga de Lioncourt

Yo pensaba hacer algo así, pero como mi situación iba a ser basada en mi misma, no quería verle ningún lado "humano" a los lerdos de los clientes que vienen por acá :-P

Te quedó muy bien, la verdad es que me gustó mucho.

Besos!!

Esther

¡Hola!
Muy cierto lo que escribes.
Le veo más razón a la incomprendida tras el mostrador que al tipo que viene a sacar dinero, a mi entender un poco victimista. He recordado cada vez que miró mal a algún trabajador que me atiende mal (porque ese día voy sin paciencia) o cada vez que me miraban mal cuando yo era la dependienta. En fin, así es la vida de cada uno, jeje.
¡Muchísimos saludos y cuídate!

Yess

Y pensar que todo hubiera podido ser mucho mejor para los dos si no hubieran estado desquitándose por su día malo...

Amaya F.

Más vale tarde que nunca... por fin puedo pasarme a leerte. Además, me metí primero en tu otro blog y no lo encontraba.

Déborah F. Muñoz

el trato con el cliente es lo peor. Te toca pagar siempre por cosas que no son culpa tuya y aguantar los malos humores ajenos todo el rato. Estoy con la mujer...

Nut

Me gusta las dos visiones, la verdad que es muy interesante pararse a pensar que pasará por la cabeza de una cajera y un cliente :) Que pensamientos más dispares.

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