Adictos a la escritura: Proyecto Julio

¡Al fin vuelvo a participar en el proyecto mensual! Pero es que, ¿cómo me iba a saltar el aniversario?
Felicidades Adictos, y ¡Gran trabajo el de la administración!... Y el de todos, sobre todo esos compañeros que siempre están pendientes de esta comunidad literaria.

En fin, mi humilde aporte:

El reinado de Laria

El castillo volvía a estar lleno de gente, como cada año en esas fechas. No existía una celebración como esa más que una vez al año. Los nobles de todas las reguines seguían llegando con sus comitivas. Los aldeanos de las cercanías habían llegado al amanecer y vendedores de todas partes habían llegado aún antes, compitiendo por los mejores puestos para ofrecer sus productos.
Era la celebración del quinto año de reinado de Laria, quien habían gobernado con la justicia de quien conoce de cerca la situación de su gente. Porque así era. 
En el portón sur, entre los vendedores de pergamino y el anciano que leía la suerte, estaba un hombre joven, de mediana estatura y expresión benévola. Esa expresión era, más que su vestimenta desgastada y su delgadez, lo que lo hacía irreconocible para quienes le habían visto antes de que gobernara Laria. 
Una moneda, por favor ―pedia constantemente a la multitud que pasaba frente a él. 
A veces le dirigía una petición a alguien en particular o cambiaba las palabras o el dialecto. A veces sólo extendía su encallecida palma y esperaba, o alzaba su sombrero tejido ante la gente. 
Se quitó el manto con que cubría su cabeza cuando el sol fue ocultado por las nubes de las dos de la tarde. A partir de ese momento empezó a recibir más donaciones de mujeres jóvenes y algunas mayores. ¡Las ventajas de lucir bien pese a la mala alimentación y la ausencia de adornos!
Es que alguna vez había sido muy atractivo, pero el hambre le había vuelto débil, el sol le había curtido la piel y el trabajo inhumano le había envejecido. 
Su vestimenta no era precisamente agradable a la vista, pero cumplía su propósito. Esa era su forma de vida desde hacía un tiempo: lo agradable a la vista no era necesario para cumplir sus propósitos.
Modestos propósitos. 
Hacía cinco años que sus fines eran sencillos, personales y generosos. Los mejores cinco años de su vida. 
―Una moneda, por... ―se interrumpió cuando un noble depositó dos monedas de plata en su sombrero viejo. 
Sonrió, mostrándole unos dientes amarillos al hombre, que a su vez respondió con un inclinamiento de cabeza y siguió su camino. 
Ese fue el último noble que llegó antes de que iniciara el protocolo. No era coincidencia: lo esperaban. Era el Mago de Libued, la persona más conocida y respetada en el reino. En los días del rey tirano, había mantenido a salvo a muchas personas y, tras su desaparición, había hecho lo necesario para coronar a Laria en menos de una semana. 
Y ahora celebraban, desde temprano de la noche hasta el amanecer, aquella sabia elección. 
Al acabar los festejos la gente se dispersó poco a poco. 
El último vendedor de pergaminos que abandonó la puerta sur, le dejó algunas monedas al hombre que ya no tenía a quien más pedir limosna. 
―Muchas gracias, señor. ¡Que le acompañe un buen clima! ―se despidió el mendigo. 
La ciudad dormiría esa mañana y no se normalizaría por completo hasta el siguiente día, de modo que el mendigo decidió ir a casa. 
Se trataba de una casa de madera muy vieja, que había tenido 5 dueños distintos en cinco años. Gente que se había marchado sin dejar rastro después de ganar la simpatía de los vecinos. El último había sido el mejor herrero de la región, y al desaparecer él, nadie había evitado que el mendigo la ocupara. 
Cuando volvió a aquel lugar después de la celebración, el hombre encontró a un niño sentado frente a la casa, mirando a los cuervos que robaban paja del espantapájaros. 
―¿Y que serás este año? ―dijo, de buen ánimo, el visitante― ¿Rey, quizá?
―Nunca pediré eso ―dijo el mendigo, tajante.
―Como gustes ―el niño se encogió de hombros―Pero no vuelvas a elegir "mendigo".
―¿Por que no? ¿Que tendría de malo que lo fuera un año más? ¿No ves que desde esta posición puedo hacer... grandes a otros?
―Pero te resulta sencillo. Porque es tu decisión. 
―Ellos no lo saben. 
―Muy bien. Pero ya te advertí antes que existen muchas formas de ayudar. No te quedes con una sola. 
―Oh, no. El año próximo cuando sea un poco más sabio, pediré ser cantinero. 
―Buena elección. Ahora, como no debo cambiar nada en ti, ya me retiro. No quiero que mis acompañantes lleguen a Libued antes que yo. 
Cuando el mendigo parpadeó, su visitante había vuelto a cambiar de forma, y volaba rumbo a su hogar, conforme por el momento con el efecto de su pacto con aquel antiguo rey tirano. 

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16 comentarios:

Li

Hola Tania, me parece que es la primera vez que leo algo tuyo. Un buen relato y una buena narración: ágil y fácil de seguir. Nos seguimos leyendo. ¡Saludos!

Dolly Gerasol

Hola! Me gustó, aunque me confundió en algunos tramos... Tal vez deba releerlo, porque es muy interesante.
Saludos!

Tania Yesivell

Posiblemente, no he estado muy activa últimamente. Pero, en efecto, espero que sigamos leyéndonos.

Tania Yesivell

Seguro por tanto cambio de forma del mago, y tanto cambio de vida del mendigo. :)

kroana

Me gustó mucho el relato... Bien narrado con la medida justa de lo que debemos ir conociendo de la historia y el final de verdad que no lo esperaba. Ha estado genial.

Nos leemos ^^

Raquel Campos

Es la primera vez que paso a leerte. Muy buen relato y muy interesante!!!
Un saludo!!

Atenea

Podría ser la base de una larga historia.
Un buen relato ;)

LA NOVIA

También la tuya da para un cuenta mas detallado, me gustó mucho la historia y la narración.

Besos

Maga DeLin

Buenísimo!

No me esperaba que el rey tirano hubiera escarmentado y rescatado algo de todo lo que había perdido. Me gustó mucho la ambientación y como vas llevando la historia.

Besos!

Nemi

Me gustó mucho tu relato. Creo que hiciste un gran trabajo y la forma en que levaste la historia me envolvió.

Cloe

Muy interesante tu relato. Me ha gustado. Nos leemos

Tania Yesivell

Y me preocupaba como había quedado esa distribución. :D

Tania Yesivell

Bienvenida entonces, Raquel. Me alegra que te agradara.

Tania Yesivell

Me alegra que te haya gustado; el concepto de qué al inicio fuera un rey tirano lo tenía un poco en duda, pero al final me pareció lo más lógico: se aleja de un poder que no le hace mucho bien, y trata de corregir sus errores.

Déborah F. Muñoz

Comento tarde, pero bueno... Me ha gustado mucho el final, no lo esperaba ^^

Tania Yesivell

Nunca es tarde para un final inesperado n_n

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