Proyecto Adictos a la Escritura. Septiembre 2012

En Septiembre el proyecto de Adictos a la Escritura es "El mes del asco"; y va sobre el género Gore.
Esto significa que:

  1. La cosa va sobre violencia explícita. 
  2. Este relato es fuerte, INAPROPIADO para menores de 18 años y personas sensibles por cualquier motivo a la violencia.
  3. ¡Me costó una barbaridad escribir esto!

Azul sangre


Cuenta la leyenda que una mujer visita las ruinas por las noches. La gente más sensata supone que la leyenda fue causada por alguna joven desamparada que encontró refugio en este sitio hace tanto tiempo abandonado. Tienen razón, en parte.
Cuenta la leyenda que esa mujer le dice la verdad a quien se atreva a hacerle una pregunta. No importa cuál, recibirá respuesta. Eso sí, sólo a uno. Sí llegan más personas no contesta. Sí llegan personas diferentes, cada quien con su pregunta, le dirá la verdad sólo a uno. La gente más sensata piensa que esas son reglas que usa una vendedora de verdades, para darse importancia. Tienen razón, en parte. 
Cuenta la leyenda que esa persona que llega sola a hacer una pregunta, nunca vuelve a ser vista. La gente más sensata piensa que si se sabe que dice la verdad es porque sus clientes han vuelto a ser vistos, así que tal aseveración debe ser falsa. Tienen razón, en parte. 
Hace como quince años, cuando yo no nacía todavía, esta mujer era una jovencita, una niña que empezaba a crecer. Tenía un enamorado; un niño poco agraciado, tartamudo y medio inútil, que la conquistó con una sola mirada. 
Porque tenía los ojos muy bonitos.
Pero entonces comenzaron a burlarse de ella. Sus compañeros de estudios le ponían apodos y empezaron a hacerle los desplantes y bromas pesadas que antes dirigían al muchachito. No podía seguir siendo la novia del tartamudo, la compañera de el torpe... No lo soportaba. Pero tampoco podía dejarlo.
Un día como cualquier otro, él la llevó a las ruinas, y ahí conversaron largo y tendido, mientras ella se perdía en esos ojos. 
La primera vez que ella entró a las ruinas al atardecer. 
Unas dos horas después, aunque ya debían volver a sus casas, él se vio en la necesidad de preguntar:
—¿Cómo podría alejarme de sus burlas para siempre?
"Para siempre" es mucho tiempo. Y la posición de él... 
—No querrías oírlo. 
—Sí, dime. 
—Tendrás que morir. 
La primera verdad de las ruinas. 
Una verdad que a él le causó miedo por un instante, pero la puso a un lado con facilidad; no significaba mucho porque no pensaba morir pronto. Sin embargo fue una revelación para la chica. ¿Acaso no sería más fácil para ambos que él muriera de una vez? La tentación de ir tras esos ojos también iba a desaparecer. 
—Nos vamos ya, ¿verdad?
Ella simplemente asintió. Incluso caminó tras él por un momento. Parecería un arranque de inspiración que levantara esa bonita roca, pero no: el final del muchachito había sido decidido desde que hizo esa pregunta.
Dando saltitos que la hacían ver más como una niña y menos como una adolescente, lo alcanzó cerca de la puerta, y sin detener su paso lanzó un golpe más bien descuidado contra la cabeza de él, justo cuando lo rebasaba por la izquierda.
Así se desencadenó un torrente rubí, un dolor de cabeza, un grito de sorpresa y una mirada de confusión absoluta. ¿Que podía haber hecho para merecer un golpe repentino? ¿Si ella estaba enojada, porque mostraba su más dulce sonrisa?
Ella reflexionó sobre los resultados; necesitaba un golpe más intenso. 
Mientras ella pensaba, él se llevó una mano a la herida abierta, sólo para descubrir la sangre furtiva. La duda se convirtió en miedo entonces; y el miedo en terror cuando vio la roca acercándose de nuevo, ahora con más fuerza.
―¡Qué haces! ―se quejó, interponiendo su brazo en la trayectoria, con pobres resultados.
Aún cuando fue más débil que el anterior, el impacto sobre el área ya resentida causó más dolor. 
Atontado como estaba en este punto, intentó empujarla con la intención de largarse. Pero ella estaba más alerta y decidida. 
―Es lo mejor ―intentó explicar la jovencita que obtenía respuestas, mientras evadía el empujón y lanzaba un nuevo golpe.
Uno más acertado.
El tercer grito de dolor vino acompañado por el lamento del cráneo al romperse, y fue seguido por el golpe sordo de un muchacho que caía sobre su costado izquierdo. Sabía que todo estaba terminando, y cedió ante aquella verdad tan perturbadora como la que le había revelado su amada. Tendido como estaba, parecía dormir y estar preso en una pesadilla; pero el manantial de sangre ―ahora acompañada por la sustancia del pensamiento― desmentía aquella posibilidad.
La chiquilla sostuvo el aliento. Sorprendida por las sustancias que se mezclaban en tan rara manera. Sintió curiosidad suficiente para intentar tocar aquella masa, pero cuando lo hizo descubrió con terror que su admirador estaba consciente: él le obsequió una de esas miradas que la habían hecho aceptar lo inaceptable. Nunca había dolido tanto ver aquellos ojos, porque sabía que era la última vez.
Esa mujercita manchada de sangre ajena fue incapaz de controlar el llanto frente a la nueva verdad que descubría. 
Se abandonó a las lágrimas por largo rato, sentada en un rincón e incapaz de observar su obra. Pensando en lo injusto que resultaba todo aquello. ¿Acaso no había renunciado a su independencia, incluso a su dignidad, para poder ver esa mirada a diario? Y un momento de cobardía lo cambiaba todo. Ella había creído que era lo mejor, y no lo dudaba aún ahora, pero... ¿y su tesoro, su obsesión?
De pronto, ahora sí por inspiración, entendió que no tenía que ser así.  Corrió a  buscar, entre sus cosas, una lo bastante afilada. Tuvo que conformarse con su pluma.
Se acercó al individuo que no tenía coordinación para moverse pero se había arrastrado casi un metro desde que ella se apartara de él momentos antes.
Lo empujó para que quedará boca arriba y se sentó sobre su pecho por comodidad, pero con el efecto de que ahora él se quedaría quieto. 
Se concentró tanto y necesitó tanto esfuerzo, que llegó ha morderse la lengua hasta que un sabor metálico inundó su boca... pasando completamente desapercibido. Es comprensible que tampoco escuchara los quejidos débiles del individuo que no tenía fuerzas para apartarla y menos aún para escapar como hubiera querido. Aunque sí la molestó bastante ese movimiento involuntario de sus párpados.
Cuando creía que ya lo tenía, la inadecuada herramienta se enterró en donde no debía. La chica soltó un grito de disgusto. Se tomó un momento antes de atreverse a hacer nada más. Pero, ¿acaso debía resignarse a que se lo quedarán los gusanos? No, ella se había ganado esta joya con humillaciones y esfuerzo.
Pero antes de continuar, para evitar molestias innecesarias, terminó de conceder el deseo de su enamorado: nunca más volvería a recibir las burlas de esas personas. Sólo hizo falta golpear una vez más la parte izquierda de aquella poco agraciada frente.
Fue más precisa esta vez. Sus manos habían dejado de temblar y también aquella cortina destinada a  mantener a salvo aquel tesoro había dejado de moverse. 
Finalmente pudo sostener el záfiro incrustado en una esfera ensangrentada, y cuando se cansó de verlo lo colocó en la caja de su almuerzo que todavía guardaba algo de frío.
Supuso que debía seguir la tradición y entregarle el cuerpo a la naturaleza; pero ya era media noche y ella se había esforzado bastante, así que no tuvo ganas. Lo arrastró hasta el bosque, y ahí que la naturaleza lo recuperara a su manera. Lo hizo, sí: por medio de las alimañas.
El primer desaparecido en las ruinas.
Nadie pudo comprobar que ella tenía algo que ver. Pero lo sospechaban, así que tuvo que marcharse. Sólo la entristecía que su trofeo se hubiera echado a perder, así que aprendió a conservar los siguientes. 
Desde entonces ha estado creando una leyenda y coleccionando ojos negros, azules, rojizos, castaños... 
Sí me descuido tendrá unos ojos bicolores en su armario.
__________
Por motivos egoístas, éste relato es contado por un personaje de otra historia; Ameriev. Así que también lo pondré en el otro blog. Y sí, éste muchachito podría acabar donándole sus ojitos bellos a esta mujer tan "sensible". Por supuesto, tiene buenos motivos para correr el riesgo.

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8 comentarios:

daniel

¡Carajo con la chica!

Bueno, bien narrado y dentro del estilo solicitado.

Un beso.

Maria O.D.

¡Hola Tania! Tu relato es bastante IMPACTANTE, la trama es muy original y esa frase de "tenian razón, en parte", me gustó mucho, como que ayuda a crear una atmosfera de suspenso, la verdad es que el momento en donde le sacó los ojos no lo entendí bien, sin embargo me dejaste helada por lo que hizo este chica, y eso de que el narrador tiene vida y riesgo propios quiero verlo así que lo buscare en el otro blog que mencionas. ¡Un abrazo!

-Bess-

me encantan los relatos que sus primeros párrafos comienzan igual ^^ además del "tenía razón, en parte" como die maria o.d. Aunque te digo (si puede ayudarte) que la primera frase no me convence del todo, no tan "de leyenda". No sé, las leyendas son más rocambolescas xD con frases más complejas.

Y...hmmm es "porque tenía los ojos muy bonitos". Me encanto, aparte de eso ;) bss

Tania Yesivell

Gracias por el comentario... Cómo he tenido problemas de conexión por varios días no he podido poner el relato con su colección, antes de hacerlo veré si puedo mejorar esa parte que mencionas que es confusa.
Si estás interesada en la colección, está aquí:
http://yess-superpuestos.blogspot.com/2012/07/la-ruta-del-adivino.html
Este fin de semana agregaré este relato y espero que también el siguiente.

Tania Yesivell

Ah, ¿le faltó aire de leyenda a la leyenda? XD
Gracias por comentar... Ahora iré a borrar esa tilde...

Kimberly G. Hernandez

¡¡Me encanta el inicio!! y el relato en general, que chica tan loca.
Es la primera ves que te leo y me ha gustado mucho.
Saludos

ibso

Tu relato tiene una buena dosis de misterio (al principio) y de demencia (al final). Aunque la violencia fluye casi con naturalidad no me pareció demasiado "gore", aunque si narrado con maestría.
Un saludo
ibso

Déborah F. Muñoz

Ha quedado muy bien, no es gore del duro (no me gusta mucho ese género) pero sí tiene un toque

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