Proyecto de Adictos a la Escritura: El fin del mundo frustrado.


Hace tiempo que no participaba. Pero aquí estoy de nuevo.

Para este mes, en honor a esos acontecimientos recientes pero ya puestos en el pasado, escribimos sobre el fin del mundo, o más bien sobre como nos ha vuelto a dejar plantados (no es que nos quejemos).

Mundos que se terminan.

Marcela y Julius tenían una vieja apuesta. En el 99, cuando recién se conocían, Julius esperaba que la vida en la tierra llegara a su fin junto con el año. Ella dijo que era cosa de lo mal que fuera el mundo y no de fechas previstas.

El 12 de julio del año 2000, seguían con vida, pero él estaba convencido con la nueva teoría de que el milenio no acababa todavía y tomaba aquel año extra como una segunda oportunidad. Vivía como si estuviera obligado a alcanzar todos los límites. Esa fue una de las razones por las que le declaró su amor a Marcela en aquella fecha.

Su romance resultó ser caótico. No estaban listos para ese tipo de relación. Pero ella decidió mantenerla porque le gustaba la forma en que él ponía todo de su parte. Y él decidió seguir invirtiendo esfuerzos en ella porque no quería lamentarse de haber perdido el amor mientras el mundo se terminaba.

Un año después, tenían una relación más calmada y feliz, en este mundo en el que todavía no se acababa la vida.

Y así siguieron. Todo cambiaba pero la apuesta y el amor seguían uniéndolos.

Los mayas prometían otro final. Julius volvió a poner sus cosas en orden. Perdonó algún amigo traidor, se dio un gusto que había postergado por años, volvió a jurarle amor a quien ahora era su esposa.

La diferencia era que, ahora, ella también creía. A sus ojos, la humanidad estaba lo bastante mal. Aquel planeta herido tendría que seguir sin ellos. Cosas peores habían pasado en la historia de la especie que se llama a sí misma inteligente, pero estas eran las que ella conocía, así que le parecían lo más tremendo.

No estaba interesada en hacer las paces con nadie ni resolver pendientes. El que se acabara el mundo le restaba importancia a lo que antes era de vida o muerte. ¿Para que quería estar en paz con su padre si ya no lo vería más? ¿Qué importaba si por fin terminaba ese collage que había desatendido los meses anteriores, si pronto sería destruido por la naturaleza que recuperaría su espacio?

Lo que sí aceptó, fue la invitación de Julius a una de las fiestas que habían organizado en la ciudad para esperar el gran final.

Para cuando se cansaron, habían bebido de más. Pero tenían lucidez suficiente para recordar que no debían conducir. Caminaron porque sólo eran unas pocas cuadras y no había transporte a esa hora. De todas formas eran sólo un par de cuadras.

No conducir ebrios fue lo más responsable; pero tal vez no fue lo mejor.

A media cuadra de casa, el camino de dos se cruzó con el de alguien menos responsable que conducía sin permiso el convertible de su padre.


El 22 de diciembre llegó como si nada. Había vida en la tierra. Pero Julius no lo veía de ese modo. Por un tiempo el mundo se vería muerto y él vestiría de negro y sufriría insomnio.

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17 comentarios:

Ever Ballardo Martínez

Hola Tania:

Ya leí tu relato. Gracias por recordarnos la responsabilidad de conducir sobriamente.

Un saludo.

Raquel Campos

Qué triste!!!!Muy instructivo!!!
Un saludo!!!

Dorothy McCougney

Lindo relato. ¡Qué triste! Saludos.

daniel

¡Carajos! Se acabó el mundo pero no de la forma esperada. Buen relato, Tania.

Un beso.

taty

Ah es muy triste porque el arte imita a la vida :(

Pero está bien escrito, al grano y sin falta de detalles.

Saludos!

Cloe

Muy triste, pero me gusta. Enhorabuena

Kimberly G. Hernandez

Es tan triste. :(
Pero real.

ibso

Para todos hay una fecha en la que será "nuestro fin del mundo". En este caso no coincidió el de ambos, como suele pasar.
Un saludo

Déborah F. Muñoz

Es muy triste, aunque ha quedado muy bien :)
PD: no soy un robot ni me gusta tener que demostrarlo. Por favor, quita las palabras de verificación.

Tuti

Triste, pero es verdad que para demasiada gente el fin del mundo se presenta de esta manera.

Tania Yesivell

¡Ay no! ¿Yo también tengo eso activo? Ya veré si logro quitarlo...

Tania Yesivell

Exacto.

Nina-Neko

Aunque suene triste es real, creo que el fin del mundo llega para los que mueren.
jejeje, a mí también me pasa lo mismo con lo de las palabras de verificación, si puedo encontrar la forma de quitarlo te avisaré ;)

Saludos!!!

hada fitipaldi

Muy muy triste. Para tu protagonista el.fin del mundo si ha llegado. Una buena historia
Besos

Inna Franco

Un final triste, pero muy claro y deja un buen mensaje, felicidades :)

Dora Ku

Tania: Coincidentemente,con motivo de una tremenda explosión en un edificio gubernamental en la Ciudad de México; pensé en que para las treinta y siete personas que perdieron la vida en este incidente, el fin del mundo llegó el 31 de enero del 2013, no el 21 de diciembre de 2012.
Es triste,pero una no sabe cuando llega el fin.
Bien escrito y muy real: Doña Ku

Gabriela Szuster (Gamyr)

Un relato que nos deja un mensaje, ojala la gente tomara conciencia algun dia...
Gracias por compartirlo Tania :)

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