Mientras tanto, en una Región llamada Gradiente

Cambiar de instituto siempre es una experiencia agotadora. Rose, que nunca había pasado por nada semejante, no sólo tiene que alejarse de casa y aprender sobre lo que no le interesa demasiado. También tiene que conocer a un puñado de individuos que sólo pueden definirse usando un par de palabras:


Disfruten el inicio del segundo capítulo de Obediencia Sorda. Y recuerden que habrá más detalles en la publicación 206 de la revista ¡No Lo Leas!

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