Reseña de Enero: Cazador y Presa

¡Hola lectores pacientes!. Les cuento que están ante una entrada especial. ¡La primera "reseña" del 2016!
Ya bastante inusual es que yo publique una reseña, y no se imaginan lo difícil que es venir con esta. Sin embargo, uno de mis propósitos para este año es reseñar al menos una lectura al mes, y aunque ya estoy atrasada con respecto a mis planes, ¡aquí la tienen!

Este es el libro, visto desde fuera:

    Cazador y Presa
   Ana Katzen









Sarket ya debería estar muerto. Debió haber muerto con su madre al nacer, y cuando se enfermó de neumonía, y cuando los cirujanos cometieron una negligencia al implantar el aparato que ayuda a su corazón a seguir latiendo. Lo cierto es que, por algún motivo que los médicos aún no logran comprender, sigue con vida. Habrá quien lo atribuya a un milagro, aunque eso es imposible. Los milagros desaparecieron junto con los dioses hace mucho tiempo, cuando el rey loco les declaró la guerra y los asesinó. Pero ¿es posible matar a un dios? ¿Están los dioses muertos o solo guardan silencio?


Y ésta es mi historia con él:

En algún momento, hace tiempo, me suscribí para recibir información del blog de Ana Katzen  en mi correo. Quizá me enamoré de un artículo, quizá ya sabía que venía con premio (me parece recordar que en ese entonces había un aviso de que uno podía ganar el ejemplar al registrarse. Admito que ni siquiera lo recuerdo bien. Soy de las que olvidan todo.

Me cuesta un mundo descargar un archivo, así que después de que un correo me invitara a descargar este libro del que no sabía nada, todavía me tarde un tiempo en realmente tenerlo. Y… ya saben como es, tienes ese libro que tú única compañera de lecturas te recomendó, y los libros de tu cumpleaños, y quieres volver a leer Los Ojos del Dragón…. Así que el tiempo se pasa y el libro se queda ahí, casi sin esperanzas de algún día ser leído. Pero empieza un nuevo año, y estás buscando por dónde empezar tu pila de lecturas y… Hombre, ese libro en realidad tiene una portada interesante, ¿no? Y es de tu género favorito y el blog de esa escritora es bueno… y ella estaba en tu cabaña en CampNaNo... ¿Por qué no? La sinopsis tiene buena pinta, aunque no la lees con mucha atención, porque total, ya decidiste que lo vas a leer porque sí…

En mi experiencia, esa no es forma de empezar a leer un libro. Es decir, ¿dónde está el entusiasmo? ¿La expectativa?

¡En el capítulo uno! ¡Ahí es dónde estaban! No digamos ya en la última línea del capítulo uno. Porque, lo primero que tuve que notar de este libro, es que Ana consiguió un efecto increíble en cada cierre de capítulo. Si no te deja grandes preguntas, te deja grandes respuestas... o promesas. Siempre digo que “leeré sólo un capítulo al día”, y con este libro lo llevaba bien porque de verdad estaba muy ocupada. Pero con esos finales… No soy una lectora paciente.

Al principio, cuando descubrí que estaba enganchada, me tomó por sorpresa. No sé por qué. Quizá porque el libro llegó sólo y no tuve que pasar meses pensando en si alguna vez podría leerlo, o porque no leí bien la sinopsis. Ahora, no entiendo como no adiviné que este libro iba a fascinarme.

Entre más se acerca el final, mayor la expectativa. Me da la impresión de que los finales de capítulo, que al comienzo eran cierres hermosos con una sutil invitación, cada vez se vuelven más tentadores, hasta llegar a un epílogo que cumple ambas funciones de maravilla: concluir este libro y llamarnos al próximo.

Desde un prólogo intenso hasta esa invitación a leer el siguiente, Cazador y Presa no es el primer libro en su especie, ni es protagonizado por el mejor personaje jamás escrito (no creo que exista tal cosa, tengo muchos personajes predilectos),  pero me mantuvo entretenida y preocupada. Me hizo enojar con dos personajes, y me reí a gusto con la interpretación de la poesía de Hatzámacob. Me sorprendí con algunas de las reacciones de Ênor (sólo al principio, una vez que la conoces, casi las celebras antes de que ocurran). Me dejé impresionar por la determinación de Sarket y llegué al punto de que hasta por su rendimiento académico me preocupaba.  Compadecí a Maelstrom. Temí a los…. Ehm…. ¿Ya estoy dando spoilers? No, creo que no. Pero mejor lo resumo de una vez: cada vez que empezaba a leer, me sumergía fácilmente en el libro. ¡Justo como me gusta!

El problema de eso, es que me vuelvo ciega a los errores; así que quizá no deberían fiarse del todo de mí cuando digo que Cazador y Presa es un texto muy equilibrado con la dosis justa de bromas, diversión, conflicto, acción, esperanza y sufrimiento. Me da la impresión de que el romance presente no es muy “romántico”, pero yo diría que es creíble y coherente. De algún modo, lo prefiero así. No me malentiendan, disfruto mucho leer un intercambio de frases empalagosas entre los tortolitos, y me conmuevo mucho con las promesas eternas (sí las cumplen, si no mejor estuviera viendo las noticias); pero hay otras formas menos evidentes pero más profundas de demostrar el amor. Además, en materia de amor, aquí  hay mucho más que romance.

También eso me gustó de este libro, que es de los que da su sitio a cada personaje... a cada conexión, al menos, porque se quedaron un par de personajes a los que hubiera querido conocer mejor, pero supongo que en las circunstancias, demorarse con ellos habría sido relleno.

Siguiendo con los “Pros”, diré (aunque quizá antes debería dar otra mirada) que me gustaron los diálogos, sobre todo entre Will y Sarket, que son los que más naturales se leen. También me gustó como dosificó la información a lo largo de toda la novela, y pequeños detalles, como la hermosa descripción de una carta cuyo contenido no aparece literal pero que igual queda perfectamente claro; o la forma en que una explicación que pudo ser un ladrillo (¡intentó serlo!) aparece como una amena conversación que revela información no de una situación sino de varias, y todo sin hacer mucho lío. Y conste, que he dicho “mucho”.

Ajá, es hora de hablar de lo que no me gustó  y, sólo porque sí, empiezo por el hecho de que, aunque no hubo mucho lío, en algún momento sí que bastó para confundirme (pero no me hagan caso, que siempre me enredo con los árboles familiares).
Segundo, y más importante: algunas secuencias de acción son difíciles de leer; al final comprendo la escena, pero mientras estoy leyendo se siente desordenado y complicado, aunque no sé si sea un fallo en el intento de mostrar movimiento o un método bien calculado para mantener al lector sorprendido.
Tercero: En realidad, si le encontré un par de errores de forma; siempre se queda algo, supongo.
Y, cuarto: es parte de una saga. Sí, ya sé lo que van a decir, que eso no es malo, sino todo lo contrario. Pero es que no soy una amante de las sagas, ni para leerlas ni para escribirlas; hago ambas cosas, pero me preocupa mucho por qué se que: O son hermosas desde el primer libro hasta el último y luego te queda un vacío demasiado grande cuando se terminan, o se ponen extrañas a medida que van apareciendo libros.

Pero es demasiado tarde: ya me encariñé. Aunque no será lo mismo ahora que…. Ehm… spoilers.
El caso es que mi historia con este libro termina aquí, con una reseña que debí haber escrito antes, y me deja un par de valiosas lecciones, frases citables, y el recuerdo de personajes interesantes cuya historia todavía está en curso.

Links relacionados:
Cazador y presa en el blog de Ana Katzen
Cazador y presa  en goodreads
Hierro fatuo

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3 comentarios:

R. Crespo

Yo también tengo ese libro, aunque pude haberlo empezado en wattpad (no sé si sigue disponible allí) >.<
Ahora que lo tengo, espero poder empezarlo y hacer la respectiva reseña, aunque antes tengo que continuar otro jeje.

Buenísima reseña, me ha encantado de principio a fin *O*

Ana Katzen

Uy, gracias. Esta reseña me causó un sonrojo... y, además, me provoca preocupación porque ahora que estoy a punto de publicar el segundo libro, temo que no te vaya a gustar D:

¡Gracias!

Tania Yesivell

R. Crespo: Ya me contarás :)

Ana Katzen: ¡Vi que ya está!

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