52 Malas Historias - No. 1


Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.
-Ray Bradbury

Challenge accepted!


Un poco mas tarde de lo planeado, les presento la nueva sección de relatos, que surgen de los disparadores creativos que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea.

Viene con el nombre.

―Fue el lobo ―aseguró el muchacho.
―¿Lobo? ―repitió su tía, entre risitas―. Que original, Pedro.
―Pero...
―Tranquilo Nacho, no es como si fuera a subirte en el autobús de vuelta sólo por un jarrón roto. Un accidente le sucede a cualquiera. Mentir y poner excusas, por otro lado, es una costumbre muy fea.
―Pero..
La tía Denisse puso su dedo índice sobre sus labios, demandando silencio con ternura.
―Ve por el recogedor, limpia el desastre... Sin romper otra cosa. Luego, iremos a comprar algún adorno para sustituirlo. De tu mesada, por supuesto. Hay muchos recuerdos insustituibles en esta casa, pero corriste con suerte, ese era solo un jarrón.
Uno hermoso, y carísimo, pero sin valor sentimental añadido. Si hubiera tenido que pagar el objeto, habría tenido que abonar su mesada durante largo tiempo, y probablemente dejaría en ello un porcentaje de su sueldo y de su jubilación. Pero a la tía Denisse no le impresionaban los números, si no el significado de las acciones La lección sólo requería un poco de esfuerzo y una perdida pequeña.
Le sorprendía mucho escuchar aquel esfuerzo para ocultar la verdad, y si no hubiera usado una excusa tan absurda, podría haberse disgustado mucho con el muchacho. Pero, siendo tan evidente que no tenia idea de los métodos para engañar,  sólo podía suponer que su sobrino estaba nervioso en aquel nuevo entorno.
Había llegado a su casa no hacía mucho y había sufrido mucho con los eventos recientes. Sus padres y su hermana menor habían fallecido en condiciones misteriosas, sólo unas semanas atrás. Sus abuelos y tíos se habían asegurado de evitarle cualquier sufrimiento innecesario, manteniéndolo bien lejos de los medios y de los curiosos. De todo se enteró primero por su tía, no podían dejar que los chismes exagerados o sencillamente absurdos lo tomaran por sorpresa, y mucho menos que lo hiciera la verdad.
Como resultado, se le veía tranquilo, aunque no terminaba de adaptarse a la casa de su tía y mucho menos al horario que ahí predominaba. El incidente del jarrón fue sólo el primero de muchos de los que culparía a un lobo imaginario y Denisse acabó por aburrirse de oírlo, poco a poco, sus miradas furiosas fueron respondidas por una frase con tono inocente:
―Lo siento tía, es que la excusa viene con el nombre.
Y, al final, el lobo desapareció de las conversaciones, como lo había hecho de la declaración que había hecho a la policía. El oficial Garza había decidido que no era necesario mencionarlo, el niño estaba conmocionado por lo que estaba sucediendo. Si hubiera estado en la casa cuando su familia fue asesinada, le hubiera pedido una descripción del supuesto lobo, pero ese no era el caso. Pedro no había visto al asesino. Nadie lo había visto.
Nadie había visto caer el jarrón, tampoco. Pero Pedro sabía. 
El lobo.
Se lo dijo a sus amigos de la escuela, pero parecían confundidos y asustados, así que no volvió a comentarlo ni con ellos ni con los amigos que tuvo en el futuro. Se lo dijo al psicólogo, y después de un tiempo este parecía tan preocupado, que le pareció mejor retractarse. El lobo desapareció también de las sesiones.
Sólo quedó en la mente del pequeño Pedro, a quien acompañaría en silencio casi toda su vida, con algunos aullidos ocasionales que él pocas veces intentaría explicar. 

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3 comentarios:

Rocío

¡Hola! ¿Puedo enlazar tu relato en nuestro Facebook de Índigo Crea? Estamos animando a todo el mundo a que se lancen por los retos y me encanta que tú lo hayas hecho :D

Tania Yesivell

¡Claro que puedes!
Y gracias por leer... y a Índigo Crea en general, por la inspiración.
:)

Bayardo De Campoluna

Hola Tania.
He pasado a leerte.

Saludos,

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