Proyecto Adictos a la Escritura marzo 2016

Ya estaba extrañando los ejercicios de Adictos a la Escritura.
El sistema es diferente, me gustan los "plazos", mas largos. El juego es sencillo: "compramos" dos palabras en La Tiienda de las Palabras Olvidadas, una la usamos nosotros, otra es para sortearla, asi cada uno escribe una historia que incluya una  palabra  elegida y otra "asignada por el azar".
Y, de algún modo, en mi micro se coló una palabra que hace años me gustó leer.

Palabra elegida por mi
Palabra asignada por el azar (Elegida por Abigail)





SOMOS

Apareciste, no supe de dónde, cuando entré a último curso. Éramos compañeros. No nos hablábamos, a pesar de que teníamos en común las burlas de algunos estudiantes con familias que merecieran llamarse normales. Nunca nos vimos, hasta que la dirección organizó un club destinado al aprendizaje de modales. Tenía un nombre sofisticado que todos olvidamos enseguida. Para nosotros era solo “el curso de modales".

Eras el instructor. Resultó que ocultabas al caballero perfecto, el más elegante. Y eso no tenía ningún sentido, porque todos sabíamos que al salir del instituto, caminabas casi una hora hasta el edificio donde los desamparados se pelean por el cuarto menos frío. ¿Quién te había enseñado a resolver los conflictos con palabras, a pedir “por favor“ y a ceder el paso?

Yo, tu mejor estudiante, me moría por saberlo. Y empecé a investigar. Te seguí, te pregunté, pregunté a mis amigos y a los tuyos. No se me hacía difícil, ahora que me habías enseñado a tratar correctamente a las personas educadas y teniendo una apariencia que no destacaba en un sitio como ese al que llamabas hogar. Fue la curiosidad lo que me abrió la puerta a tu realidad, y no sé que hechizo me hizo perderme ahí.

Fue fácil sonsacarte secreto. Fue difícil comprenderlo. Naciste en una mansión, te educaron para desenvolverte en sociedad y te dieron posesiones que ni habías pedido ni te merecías. Y sin embargo, no tenían lo que necesitabas, así que te marchaste. Y ahora, ¿qué eres? Una persona sin hogar, un caballero en la calle. Qué se yo.

Yo he luchado cada día durante años para tener uno o dos de los muchos privilegios que tu rechazaste. Yo los quería, yo intentaba ganármelos. Yo soy una de esas damas importantes, es solo que aún no puedo reclamar mi lugar.

Eres.
Soy.
Somos.
No sé qué, lo siento, pero somos.

No por mi curiosidad. No por tus lecciones. Por los desencuentros, o mas bien, por lo poco que pesan. Desde la primera vez que me señalaste mi error. Desde la última vez que decidimos que no estábamos de acuerdo. La damisela zarrapastrosa y el rebelde elegante, ajenos a nuestros mundos y extraviados en los de los demás. Nos encontramos el uno al otro, y ahora caminamos de la mano.

La amalgama imperfecta de dos perfectos inadaptados. ¿Quién diría que encontraríamos nuestro lugar así?

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2 comentarios:

jldurán

Me gusta como le das la vuelta para meter las palabras olvidadas, y el desarrollo del relato. UN abrazo.

Tania Yesivell

¡Me alegra que te gustara!, y gracias por comentar.

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