Va en ambas direcciones (Mala historia Nº26)

No sabía que escribir para este ejercicio, así que aproveché para poner los dos puntos de vista de esta "situación" qué he estado leyendo desde una perspectiva o la otra.

En ambas direcciones, como el amor

—Me buscaste un remplazo —recrimina, con una mueca de ira deformando su preciosa cara.
Sus manos tiemblan, es evidente cuando deja de usarlas para revolverse el cabello. Las lágrimas ruedan sobre sus mejillas enrojecidas mientras pasea como león enjaulado.
Vuelve a sentarse, sus miradas se cruzan y se levanta de un salto.
—Dijiste que me amabas y que no cambiaría con la distancia —agrega, ahora en voz mas baja, pero mas venenosa—. Esto me dice justo lo contrario.
Esta vez hay respuesta. La voz es tan alta que podría decirse que ya llegaron a los gritos; hay un ligero temblor en algunas de las palabras.
—Lo que dice, es que el lugar que debías ocupar estaba desolado. Cuando te necesité, no encontré a nadie. Tuve que conformarme con quien me quisiera, porque tú me defraudaste.
—¡No te atrevas! —grita, mientras va hacia la puerta.—. ¡Fuiste tú quien me defraudó a mí!
Desaparece de la vista, cerrando de un portazo, dejando a solas a su pareja... A su ex, que ahora entierra la cabeza en sus brazos cruzados sobre la mesa.
El silencio vibra entra las paredes hasta que arañan los primeros sollozos.




Es totalmente imposible escribir 52 malas historias seguidas.

-Ray Bradbury

Vigésimo sexta de las 52 malas historias que surgen de los disparadores literarios que propone la Agenda Creativa 2016 de Indigo Crea



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