(Microrelato) La miseria de un hombre feliz

Yo no sé por qué estas cosas han de pasarme siempre a mí. ¿Cuándo he molestado a alguien? ¿Cuándo he tomado lo que otro necesita, o lo que ya tenía dueño cuando lo descubrí? ¿Qué hice en otra vida para que la desgracia me persiga?

La gente me sonríe sin motivo. Me obsequian cosas y me brindan su ayuda. Nunca he tenido un familiar enfermo, y cuando me vi sin empleo, mi vecina me regaló un boleto de la lotería y me gané el dinero para vivir cómodamente por dos años.

¿Por qué me hacen esto? ¿Por qué compran mis libros y asisten a cada lectura? ¿Por qué citan mis versos y me piden consejo? ¿Por qué dicen amarme y actúan en consecuencia?

¿Qué no sabe el mundo que la poesía y el genio se alimentan del sufrimiento? ¿Qué no entienden que no puedo desnudar mi alma mientras se encuentre intacta?

Todos están en mi contra, desde mi santa madre hasta la maldita oficina de recaudación de impuestos.
Así, feliz, voy a tener que seguir escribiendo versos vacíos y perfectos y escuchando ovaciones en vez de ser poeta.

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