Otro vistazo al árbol (Relato)

¡Felices fiestas!
¿Pusieron su arbolito? Aquí les dejo un relato de una persona que sí: 


Otro vistazo al árbol

La estrella parpadea en azul y rojo. Lily supone que la belleza en ella es cosa de contraste. Cómo cuando un niño hambriento muestra su fortaleza ayudando a un extraño, o cuando un niño rico detiene su carro último modelo para dejar pasar a un anciano al que jamás ha visto ni espera volver a ver.
La estrella no brilla con luz propia; es de hielo seco y las luces incrustadas son parte de la extensión multicolor que se extiende más allá de la lógica para iluminar todo el arbolito. Lily no sabe como ajustaron esas lucecitas, pero tampoco se ha explicado nunca como le cabe tanta historia a la cabeza del abuelo, si ella con dificultad recuerda un par de fechas de los libros que tiene que leer en clase.
Las esferitas si sobraron, porque este año usaron todos los colores. Lily y sus hermanos han elegido un color, quizá dos, en años anteriores. Ella eligió morado. Pero este año la decisión fue de la más pequeña, y dijo que los quería todos. Y, como su cocina en navidad, el arbolito está muy lleno y muy alegre al incluir a todos sin importar colores, tamaños, ni los pequeños detalles característicos.
Hay bastones de dulce colgando aquí y allá, en sus envolturas selladas casi no atraen hormigas. Ya no quedan muchos, porque la mayoría ya tomaron el suyo. Lily está dejando el de ella para último instante, porque nunca se sabe. Ella quiere su dulce, y será muy feliz si en la mañana de navidad puede comerlo, pero no olvida que a veces hay emergencias. Un tatarabuelo que olvidó que ya se comió su caramelo, o un visitante con una navidad menos alegre que la suya. Su mamá le ha enseñado que la vida puede ser muy dura, y hay que estar preparado para todo. Mejor guardar el dulce.
La mayoría de los bastones que quedan en el árbol son de papel brillante. Son falsos como los copos de nieve, las bellotas y los regalitos. Los hicieron a mano. Lily sabe que no son de verdad, pero adornan igual. Como la nochebuena en un año triste; cuando la gente siente miedo, o pesar, o hasta rabia, no es noche de paz pero ofrece consuelo, aunque sea al recordarnos que hubo días mejores y ha de haberlos de nuevo.
La Navidad viene todos los años, por eso los adornos son del año pasado. El árbol es nuevo, sin embargo. El del año pasado se rompió cuando lo estaban sacando. Lily lloró a escondidas, sin importarle que hubiera un sustituto, porque el nuevo es parecido pero ella sabe que no es el mismo. El cambio es inevitable, a veces es para mejorar, pero a ella siempre la pone un poco triste.
Como el árbol es nuevo, no hubo dinero para un nuevo elemento en el nacimiento. Y está bien; Lily sabe que a veces una tradición bonita tiene que interrumpirse, pero eso no significa que no vaya a volver.
Así que, dentro de todo, la decoración navideña es tan buena como siempre.
El mundo, no tanto.
La Navidad no depende de los adornos, ni del mundo exterior. Lo importante esta dentro y la Navidad no es la excepción a la regla.

¡Compártelo!

0 comentarios:

Publicar un comentario

 

Mis otros blogs (ahora en silencio)

Diario Poético Copyright © 2011 | Tema diseñado por: compartidisimo | Con la tecnología de: Blogger