Cómo escribir personajes con los que el lector se pueda identificar

¡Hola lectores!

Cómo ya sabrán quienes han paseado por el blog, no acostumbro escribir entradas con consejos para escribir. Pero una tarde de estas, en una de esas fuentes de distracción que conocemos como redes sociales, me sorprendí escribiendo una respuesta demasiado larga a una pregunta sobre construcción de personajes. En vista de eso, decidí que sería más apropiado estructurarlo mejor y dejarlo aquí, para quien pueda encontrarlo útil.

Así que me puse mis lentes de lectora y así surgió esta lista de factores que ayudan al lector a identificarse con un personaje. Es… algo más larga de lo esperado, así que agregué un resumen al final, para los que van con prisa.

La lista:
  1. No cambies el carácter o las capacidades del personaje de forma repentina. Sí estás escribiendo a un poderoso hombre lobo que hará frente a cualquier entidad humana o sobrenatural, por favor no nos salgas con que huye de una sombra sólo cada vez que quieres escribir una escena divertida o una interesante persecución. En particular, ten cuidado con los detalles que sacas de la manga en un momento “conveniente”.
  2. Lo anterior no significa que no debas darle varios aspectos a tu personaje. Hasta el personaje más cobarde puede sorprendernos luchando contra el mismísimo demonio porque su miedo lo vuelve un luchador cuando no tiene la posibilidad de huir. Hasta la más hábil oradora puede tener problemas para pronunciar una palabra en particular. Después de todo, las personas tenemos muchas capas, aunque muchos piensen que eso es cosa de ogros, helados napolitanos y Lando Calrissian.
  3. El truco está en mostrarnos al personaje poco a poco. Y para eso, antes tienes que conocerlo a profundidad.
    Es cierto que en una historia cada personaje tiene su rol y su marca personal, pero no es lo único que tienen. Así que no basta con contarnos que es "un príncipe" o "una ejecutiva sin corazón". Debes mostrarnos qué es lo que le importa (y qué no), qué le conmueve, qué piensa sobre esas mismas dudas que nos causan conflicto. 
    Incluso te servirá definir rasgos y valores que no escribirás directamente, pero que te permitirán saber cómo toma sus decisiones; aunque los lectores no vamos a notar tu esfuerzo, si veremos a un personaje consistente.
  4. Evita darle actitudes o rasgos sólo porque aplican a la trama. Debes… darle motivos y herramientas. No sé muy bien cómo explicarlo así que seguiré con los ejemplos:
    • En lugar de decir que "al protagonista le atrajo de inmediato la chica nueva"; déjanos ver que es lo que le llama la atención, explica por qué le interesa ella y no otra. ¿Qué dice eso de él? ¿La juzgó correctamente?
    • ¿Estás describiendo a la estudiante más poderosa de la escuela de magia? Eso está muy bien, pero cuéntanos cuánto le costó aprender los hechizos que la hacen tan impresionante; a la mayoría nos será más fácil identificarnos al saber que no le vino todo gratis.
    • Espera. A lo mejor tu personaje definitivamente es un prodigio y sus legendarias habilidades de combate tienen alguna justificación mística en lugar de muchos años de entrenamiento. En ese caso, quizá quieras dejarnos saber qué precio pagó. ¿Sacrificó algo? O peor: ¿se lo arrebataron? ¿Le hace sentir excluido? ¿Preferiría poder salvar vidas o construir puentes en lugar de romper huesos?
  5. Las emociones son muy importantes. Deben tener una razón de ser (aunque sólo sea así en la imaginación del propio personaje), y deben ser profundas, paralizantes o justo lo contrario; y, sobre todo, deben ser consistentes con el personaje… casi siempre.
    De vez en cuando, sorprende a tus personajes con emociones nuevas, pero hazlo con consciencia de lo mucho que eso los confunde, y aprovecha para mostrarnos cómo reaccionan frente esos cambios.
  6. Que no falte el consejo que es tendencia: dale defectos a tus personajes. Hazlos vulnerables y/o dales un lado oscuro. Pero no caigas en la trampa de minimizar esos defectos o justificarlos. Deja que el personaje los sufra, que se avergüence. Entenderemos esa emoción, todos hemos estado ahí. Estaremos pendientes de su lucha contra el problema, nos decepcionaremos cuando falle y, si hay suerte, estaremos felices de verlo vencer a ese enemigo interno. Al menos yo, aplaudí que Marty tomara la decisión más sensata sin importarle que lo llamaran gallina; ¡y mejor no comienzo a hablar de lo épico que me pareció ver a Vanellope convertir su falla en un superpoder!
  7. Con muchos lectores te ayudará enfocarte en algo específico que ubique al personaje como una minoría, sufriendo los problemas que estas personas enfrentan, descubriendo y disfrutando de las ventajas únicas de su situación, y llevando sus cargas tan bien como su personalidad y sus capacidades lo permitan. No sólo es importante para los lectores que de algún modo se identifican con esa minoría; todas las personas alguna vez hemos estado en ese punto en que nos sentimos aislados o  solos contra el mundo.
    Asegúrate de no convertir eso en su única descripción: no lo etiquetes. Un personaje realista es más que su religión, su raza, su carga personal, o sus preferencias. Es la suma de todo eso, y ese algo extra que se desarrolla de algún modo en cada quien.

El resumen:
Ten presente que un ser humano tiene muchos aspectos, algunos no son agradables y a veces intentamos cambiarlos. Define bien cuáles son, cómo se complementan y qué significan para el personaje y para la trama. Ten presente todo eso mientras nos describes al personaje y cada vez que lo veamos tomar una decisión o enfrentar un escenario.


Eso es lo que mi lectora interna opina. ¿Están de acuerdo? ¿A ustedes que les hace empatizar con un personaje?

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