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Mas vale tarde que nunca (relato)

Image by Gordon Johnson from Pixabay



Estaba sola como la honestidad. La gente pasaba sin mirarla, como si de una causa justa se tratase.

Pero ella no era ni una cosa ni la otra. Era sólo una joven con el alma cansada como la de una anciana. 

La había encontrado tarde, pero la reconoció de inmediato. Tuvo miedo pero lo enfrentó y salió victorioso, listo para devolverle una zapatilla a cenicienta o ser tratado como rana común en lugar de obtener el añorado beso.

Pero aquello no era un cuento de hadas, era el agotador mundo real.

En lugar de dragones, él había enfrentado examenes finales y dolores de muelas. No había cruzado desiertos, pero había sobrevivido al trafico en la hora pico y las unicas montañas que había superado eran las de ropa sucia y cuentas por pagar. Así no era tan fácil buscarla en los ojos de cada persona en su camino, pero la había encontrado. No cabía duda: se trataba de ella.

Pero ella se negó a tomar su mano.

"No queda nada", dijo, "Yo te busqué. Yo creía ciegamente en que estabas ahí, en alguna parte. Pero nunca llegaste. Yo tenía tanto amor para ofrecer, que intenté reemplazarte. Intenté amar a alguien parecido. Cuando rompieron mi corazón, decidí no volver a entregarlo completo. Mucho de mí ha crecido con el tiempo y he sido muy feliz. Pero esa pieza que sólo puede usarse para amar de esa forma jamás encontró el lugar correcto. Uno tras otro juraron cuidar de esa parte de mí, sólo pare romperla y perder los pedazos.Y ahora, ya no hay nada. Mi amor está muerto como tú estás sólo." 

Él no había tenido amor para dar nunca. No sabía de donde provenía, y su alma estaba olvidada en algún sitio.

"Me quedaré contigo", prometió. "No he venido a pedirte nada, porque no tengo nada que ofrecer."

Estaban sentados en los escalones sucios de un edificio viejo, ante una puerta desvencijada y una pared cubierta con afiches de políticos farsantes. Un lugar que jamás habían visto ni querrían ver de nuevo, pero que hoy parecía hermoso y familiar.


Una parte de mí piensa que estaba mejor antes.

Mensajes del pasado

 

No digas que tu no. Todos llegamos alguna vez a ese punto en el que ya no importa. No tienes ganas, lo que sea que haces, es por obligación. Y eso no es el fin del mundo, ¿sabes? Es solo un buen momento para preguntarte que es lo que está faltando. Para recordar porque empezaste a luchar, y como llegaste hasta aquí, y si de pronto descubres que no valía tanto como parecía, o que no era lo que esperabas, o que ya cumpliste tu meta, puedes iniciar con otra cosa. De lo contrario, al ver cómo y por qué llegaste aquí, te darás cuenta de que, pese al cansancio, puedes seguir luchando.

~ La persona que solía ser en junio del 2010


Lo que no dijiste, yo del pasado, es qué hago sí no estoy completamente decepcionada de... Ah, seguir luchando. Ok. 

Remembranzas del futuro

Imagen original de StockSnap
Disgústame, si puedes, ahora y no mañana.

Que si acabaré odiándote
por causa del amor,
mejor que no haya nada que recordar jamás.

Parecerá anticuado
pero es tan sólo práctico.
Si tú vas a olvidarme
no quiero recordarte
y si vas a marcharte,
no hace falta extrañarte.

Una vez que prometas tus promesas, 
y cuando hayas vivido mi vida, 
recordaré en silencio, en poesía o a gritos
que tú eras lo que eres, 
qué éramos lo que somos.
Yo guardaré vacío el sitio que hoy es tuyo.

Pero si pelearemos,
si vas a destruirme,
si voy a hacerte daño
o si vamos a odiarnos, 
mejor márchate ahora.
Mejor te olvido ya.

Y si vas a quedarte, 
si tendremos que estar
para siempre atrapados
en nuestra propia historia,
nuestro afecto y los sueños,
todavía tenemos un mundo que entender.



No he mejorado mucho desde que escribí esto hace diez años. Es comprensible, no he practicado mucho.


Mis sinceras disculpas.

¡Saludos, Escritora (un poco menos) Novata!

Sí, las otras personas que vienen buscando una lectura, o el chisme o algo que no está aquí, también son bienvenidos. Pero la disculpa es para mí. O más bien, para la Escritora (un poco más) Novata que en aquel entonces se llamaba tyess.

Nunca fue mi intención cambiar mis planes con la facilidad con que cambio de seudónimo. 

No sé como acabé haciendo los cambios menos acertados, para luego abrazar el pesimismo, que era lo que quedaba. No sé como acabé olvidando que volvería empezar.

Pero aquí estoy de nuevo.

Aquí, en ninguna parte, para hacer dos cosas con mi vida. Cambiarme, y aceptarme.

Para llorar sin miedo, para temer sin llanto, para amar sin odiar y odiar sin lastimar.

Aquí estoy, otra vez. Para preguntarme por qué estoy enojada.

Para empezar de nuevo, como me prometiste.

Ya no veo noticieros

Hola, lectores, curiosos, gente que llegó por error y... ¿Novata del futuro? (¿Cómo me llamo por estos días?)

Para continuar con la nostalgia, escribiré de nuevo sobre un tema antiguo: los noticieros

No ha cambiado gran cosa, excepto que dos médicos están de acuerdo en que los noticieros dañan la salud, y que hoy en día las noticias y las redes sociales inspiran distopías (o utopías nada más por llevar la contraría) en lugar de fastidiar mis historias y  más que nada me recuerdan que no entiendo a la gente.

Sé que la mitad de lo que dicen esos medios, no es del todo verdad. Sé que los noticieros no cuentan las cosas positivas porque creen, como muchos escritores, que todos queremos ver tragedias emocionantes y peleas que impresionen. Pero, de todas formas, una parte de lo que dicen los noticieros representa a una parte del mundo. La gente en las redes sociales habla por si misma (y por lo general cree que habla por el único grupo que importa). Y no entiendo esa necesidad de autodestrucción que se convierte en rabia hacia los demás. No entiendo como esperan que empezar una pelea les va a dar paz. No entiendo ni sus prioridades y me hacen cuestionarme las mías.

Creo que ya he dicho mil veces que no me gustan los acertijos sin solución, ni los problemas sin remedio, ni ver triunfar a los violentos, ni confirmar que los justos son mártires. Pero no es por eso que no veo las noticias, no es por eso que entro cada vez menos a las redes sociales. Sencillamente no tengo tiempo para tratar de adivinar qué parte es verdad y qué tanto es mentira. No tengo las energías para empatizar con gente que no empatiza con nadie que no alce su misma bandera.

¿Es esto a lo que llaman envejecer? Por que yo me siento tan inmadura como siempre.

Imagino que no hay muchos lectores por aquí, pero esto de responder las entradas de mi yo pasada es divertido. Creo que lo haré de nuevo.

¡Hasta el mes que viene!

 

Datos personales

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Me gustan las historias ficticias, descubrirlas, contarlas, inventarlas. Y sí, de vez en cuando también me interesan las historias ocurridas en el mundo real.

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