Robar y ser robado

Ya sabes como es, un día estas tranquilo, robando un museo para no perder la práctica, y el amor de tu vida por fin se digna a aparecer. Su belleza física, pasajera cómo es, consigue provocar pasajeras emociones.

Las emociones llevan a la decisión de siempre: tomar lo que deseas. Así que diseñas un plan para robar su corazón, y te metes en su vida con el sigilo con que entrarías a un banco cerrado.

Todo fluye, constante e inconstante, como el tiempo. Consigues lo que quieres, por supuesto, pero también ocutlo que jamás te había sucedido: mientras te asomabas a su mundo, el amor de tu vida se ha asomado al tuyo y tu corazón esta ahora en su pecho.

¡Que robo tan absurdo es el amor, al final resulta que te quedas con sólo un corazón, y como no es el tuyo no tienes idea de como echarlo a andar.

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